{"id":359,"date":"2023-07-21T16:04:34","date_gmt":"2023-07-21T14:04:34","guid":{"rendered":"https:\/\/if-epfcl-paris2024.champlacanienfrance.net\/?page_id=359"},"modified":"2024-04-19T07:34:40","modified_gmt":"2024-04-19T05:34:40","slug":"fragmento","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/if-epfcl-paris2024.champlacanienfrance.net\/es\/fragmento\/","title":{"rendered":"Fragmento"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading alignwide\"><strong>Fragmento 1 \u2013 <em>Antecedentes de la pregunta<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La angustia se diluye hoy en variantes que la despojan de todo valor \u00e9tico. P\u00e1nico, ansiedad, fobias, s\u00edntomas ps\u00edquicos y som\u00e1ticos migratorios, culpa y depresi\u00f3n por falta de reacci\u00f3n. Como siempre, se intenta suprimirla mediante narc\u00f3ticos, alcohol, hongos, palabras m\u00e1gicas, ritos religiosos y otros f\u00e1rmacos que ahora provee la ciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo en que Marx introduc\u00eda la noci\u00f3n de s\u00edntoma social, en 1844 Kierkegaard introdujo la angustiacomo concepto. La angustia no es definible como social ni plural, es personal y est\u00e1 ligada al pecado, a la propia elecci\u00f3n en base al saber del sexo \u2013 <em>sexo<\/em> en el sentido propio del t\u00e9rmino, <em>corte<\/em> \u2013. Por oposici\u00f3n a todas las mediaciones del saber absoluto hegeliano, el sexo es, para Kierkegaard, el \u00fanico caso en que la s\u00edntesis implica contraposici\u00f3n y exige elecci\u00f3n. No hay realidad intermedia, y si se requiere una, all\u00ed est\u00e1 la angustia. Lo hace discretamente, su texto <em>Begrebet Angest <\/em>se publica bajo el pseud\u00f3nimo de Vigilius Haufniensis. Freud inaugurar\u00e1 una disciplina nueva al considerar abiertamente que angustia y s\u00edntoma, para el hablante de lenguas equ\u00edvocas, incluyen el sexo como condici\u00f3n causal.<\/p>\n\n\n\n<p>En el inh\u00f3spito contexto alem\u00e1n de 1927, Heidegger explicaba que la angustia no se produce ante ning\u00fan objeto del mundo, sino ante el <em>mundus<\/em> (orden) como tal, ese mundo que duplica el cuerpo y que Lacan, que lo le\u00eda con cuidado, reducir\u00eda a un objeto <em>a<\/em>. La angustia nos extrae de la realidad cotidiana e impersonal del discurso com\u00fan, del mercado donde las cosas tienen valor de cambio o de descarte. Ese orden de mercanc\u00edas se impone sobre todas las referencias subjectivas, volviendo al hablante m\u00e1s y m\u00e1s vulnerable a una angustia que, s\u00fabitamente, lo reduce al cuerpo como <em>solus ipse<\/em> en un mundo shopping, no-lugar, <em>unheimlich<\/em>. Por eso, la certeza de la angustia, todav\u00eda sin realidad, se\u00f1ala la posibilidad, la inminencia cierta de Otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>La cura que propone el fil\u00f3sofo es la introducci\u00f3n de la existencia singular en el tiempo, a cada d\u00eda le basta su af\u00e1n (<em>Sorge<\/em>, <em>souci<\/em>), la cura consiste en la acci\u00f3n del ser para la muerte. Varias d\u00e9cadas antes, Freud hab\u00eda advertido que la angustia no s\u00f3lo se produce en esa perspectiva, y sin pseud\u00f3nimos introduce el ser para el sexo, el ser dos: la angustia es ante el cuerpo Otro, el deseo del Otro, la relaci\u00f3n deficiente con el Otro, el abandono e incluso el deseo de muerte (del Otro).<\/p>\n\n\n\n<p>La soluci\u00f3n filos\u00f3fica, neutra o gen\u00e9rica, confina en la autoayuda, lees el manual y te las arreglas como puedas. La soluci\u00f3n cient\u00edfica es el f\u00e1rmaco, entregas tu cuerpo como ente bioqu\u00edmico. El decir de Freud apuesta al encuentro de un Otro capaz de escuchar y hacer hablar a la angustia, llevarla al campo subjetivo de la interpretaci\u00f3n, del s\u00edntoma y la transferencia. Pasar de la certeza a creer en ella (<em>y croire<\/em>), creer que ella <em>quiere decir<\/em> algo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><strong>Gabriel Lombardi<\/strong>, Buenos Aires, 23 de julio 2023<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading alignwide\">Fragmento 2 &#8211; <em>La empu\u00f1adura<\/em><em><\/em><\/h2>\n\n\n\n<p>La angustia atenaza -peque\u00f1a, una mano ligera en el antebrazo; violenta, que finaliza en sangre. Se puede intentar hacerla cada vez m\u00e1s civilizada, pero siempre est\u00e1 ah\u00ed, agazapada; aparece cuando menos se la espera y lo hace todo a\u00f1icos. \u00bfNo es por eso que, despu\u00e9s de Freud, los psicoanalistas se propusieron encontrar una angustia m\u00e1s fundamental que la de castraci\u00f3n, que presupone un escenario ya muy elaborado? Alentados por Rank y su traumatismo del nacimiento, que oblig\u00f3 a Freud a retomar todo, inventaron la afanisis, la fragmentaci\u00f3n, el derrumbamiento, el desmantelamiento, el desarraigo, toda una serie de escenarios de terror supuestamente m\u00e1s primitivos, acordes con una angustia sin l\u00edmites.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, la llamada de castraci\u00f3n deber\u00eda ser bastante f\u00e1cil de tratar: pap\u00e1 -mam\u00e1, pip\u00ed-caca, yo y yo y yo. Pero la otra, la que retumba y amenaza, \u00bfrealmente se puede silenciar con sandeces que ya est\u00e1n bastante trilladas? A los traumatizados (PTSD-TEPT en espa\u00f1ol) de los que Freud y sus alumnos se ocuparon m\u00e1s que nosotros, expl\u00edqueles la ley del padre y d\u00edganos el resultado&#8230; Llegados a este punto, tenemos que pronunciarnos: con Lacan, \u00bfavalamos esta distinci\u00f3n entre las angustias y nuestra desaz\u00f3n ante las manifestaciones de algo primitivo que no sabemos muy bien c\u00f3mo manejar? \u00bfNo nos inclinar\u00edamos entonces a reservar categor\u00edas especiales para estas manifestaciones: falso yo, estado l\u00edmite, border-line etc.? Sin embargo, la angustia que parece como la m\u00e1s primitiva, \u00bfno lo es siempre en un contexto significante concreto? \u00bfEsta \u00bb verdadera angustia \u00bb no es la forma en que realmente se manifiesta la realidad de la castraci\u00f3n para un sujeto, de una forma que no quer\u00eda ni pod\u00eda imaginar por el horror que le produc\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>No es necesario tocar este tema, salvo para los psicoanalistas que quieren acoger una demanda de verdad que ha agotado sus semblantes y no est\u00e1 dispuesta a reciclarlos a cualquier precio. Hay una angustia que no tiene nombre y que Lacan llam\u00f3 por una letra, la primera letra: a. La de la imposibilidad de hacerse o\u00edr de otro modo que por el dolor y el malestar. De modo que bien podr\u00edamos correr el riesgo -pues aqu\u00ed tambi\u00e9n lo hay- de intentar enga\u00f1ar al horror con el velo m\u00e1s o menos agraciado del fantasma, hasta que se vuelva a escabullir. Si los fantasmas son efectivamente compartidos, la forma en que fracasan es contingente, propia de cada individuo. En este caso, vale la pena ir a ver qu\u00e9 pasa y quiz\u00e1s dar un paso a un lado para alejarse del s\u00edntoma y calmarlo.&nbsp; \u00bfC\u00f3mo hacemos hablar a las huellas del momento en que todo se desvanece? \u00bfC\u00f3mo interpretamos la castraci\u00f3n?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Marc Strauss<\/em><\/strong><em>, Agosto 2023<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading alignwide\"><strong>Fragmento 3 \u2013 <\/strong><strong>En el principio era la angustia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Si bien la angustia parece una situaci\u00f3n epis\u00f3dica donde la raz\u00f3n o el pensamiento se paralizan y el cuerpo es tomado por algo que es m\u00e1s que miedo, ella es estructurante. De principio a fin, Lacan la sit\u00faa como viniendo de lo real. Primero como efecto de la \u201centrada del sujeto en lo Real\u201d&nbsp;<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>&nbsp; corte de lo simb\u00f3lico sobre lo real cuyo efecto es \u201cel ser puro del sujeto\u201d&nbsp;<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a> . Una entrada por destituci\u00f3n subjetiva en la constituci\u00f3n. Al final de su obra la sit\u00faa en el nudo borromeo como un desplazamiento de lo real sobre lo simb\u00f3lico&nbsp;<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, as\u00ed mismo como uno de los nombres del padre<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo estructurante de la angustia \u201c\u2026 produce como una se\u00f1al en el yo bajo el fundamento de la indefensi\u00f3n <em>(Hilflosigkeit)<\/em>, a lo que est\u00e1 llamada, como se\u00f1al a remediar.\u201d&nbsp;<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a>&nbsp; . Respuestas, siempre insuficientes son el fantasma que ofrece un falso ser y los s\u00edntomas, bien sea pensados como objeci\u00f3n al orden impuesto por los discursos, bien sea como soluci\u00f3n a la falta de relaci\u00f3n sexual, bien sea como goce de las marcas unarias. Son estas respuestas a las que apunta el psicoan\u00e1lisis en el nivel de la verdad y del decir verdadero de los unos de goce del inconsciente real. Es esto lo que marca la v\u00eda \u00e9tica del an\u00e1lisis, no s\u00f3lo por traspasar el horror de saber sino, porque permite tomar posici\u00f3n frente a lo que es m\u00e1s estructural y estructurante.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el final del an\u00e1lisis implica un paso por la destituci\u00f3n subjetiva, v\u00eda el saber, es ineludible un tiempo de angustia que implica un esfuerzo m\u00e1s por parte del analizante y del lado del analista, no ceder en su lugar. El trabajo con el molino de las palabras permitir\u00e1 reconocerse ah\u00ed, saberse constituido por esta materia angustiante, el dispositivo permite una salida, hace hablar la angustia.<\/p>\n\n\n\n<p>Un dispositivo siempre abierto a la posibilidad de su inminencia puesto que lo real es inacabable . As\u00ed la angustia, entre otros, es un afecto que no enga\u00f1a sobre el final de un an\u00e1lisis, es se\u00f1al del acercamiento a ese real innombrable, despu\u00e9s de las vueltas dichas de la verdad mentirosa; no es lo \u00faltimo, pero s\u00ed \u00edndice del camino hacia la puerta de salida, lo que implica el paso necesario por la destituci\u00f3n subjetiva a la que el mismo lenguaje lo ha sometido, pero esta vez por la v\u00eda del saber que necesariamente tiene efectos en la reducci\u00f3n de la angustia.<\/p>\n\n\n\n<p>A la angustia se la puede poetizar, tal como en Werther \u201c\u00bfNo reconoces la voz de la criatura extenuada, desfallecida, que se hunde sin remedio\u2026\u201d, pero a los analistas les corresponde darle el estatuto estructurante que le corresponde, si pretenden captarla en sus pacientes, cuando el recorrido la haga surgir o cuando est\u00e1 a la entrada por un advenimiento de lo real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Beatriz Elena Maya R.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Lacan, J. <em>Observaciones sobre el informe de Daniel Lagache<\/em>: Psicoan\u00e1lisis y estructura de la personalidad, en: Escritos. Siglo XXI, Buenos Aires, 2011, p. 623.<br><a id=\"_ftn2\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Lacan, J. Seminario 6 El deseo y su interpretaci\u00f3n. Paid\u00f3s, Buenos Aires, 2014, p. 442.<br><a id=\"_ftn3\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Lacan, J. Seminario 22 RSI. Lecci\u00f3n del 10 de diciembre de 1974. In\u00e9dito.<br><a id=\"_ftn4\" href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> Lecci\u00f3n del 13 de mayo de 1975.<br><a id=\"_ftn5\" href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> <em>Ib\u00edd.,<\/em> Lacan, J. Seminario 6 El deseo y su interpretaci\u00f3n. p.27.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading alignwide\"><strong>Fragmento 4 \u2013 <em>Una breve nota sobre la traducci\u00f3n<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00abTraduttore, traditore\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo que dice Freud en su libro <em>El chiste y su relaci\u00f3n con el inconsciente<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><sup><strong><sup>[1]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a>,<\/em> que el traductor es un traidor. Pero no se trata de una broma para el traductor, sino m\u00e1s bien de una realidad a la que se enfrenta debido a las dificultades inevitables relacionadas con las particularidades de cada idioma, el papel crucial desempe\u00f1ado por la met\u00e1fora y la metonimia, y lo que se llama juego de palabras. De hecho, se puede jugar con el lenguaje, cambiar algunas letras, y es este juego, seg\u00fan Freud, el que permite el placer del chiste, con la liberaci\u00f3n del sinsentido y la eliminaci\u00f3n de la inhibici\u00f3n. Por supuesto, Lacan llev\u00f3 m\u00e1s lejos el juego del lenguaje con su uso inventivo e instructivo de los neologismos.<\/p>\n\n\n\n<p>James Strachey, el traductor de Freud, nos cuenta un poco sobre el problema que encontr\u00f3 al traducir <em>der witz,<\/em> para su traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de <em>El chiste y su relaci\u00f3n con el inconsciente<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><sup><strong><sup>[2]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a><\/em>. Not\u00f3 que, por una cuesti\u00f3n de coherencia, se deb\u00eda hacer un compromiso. La palabra inglesa \u00abwit\u00bb o \u00abwitty\u00bb tiene un sentido mucho m\u00e1s limitado, refiri\u00e9ndose m\u00e1s a un tipo de humor refinado o intelectual. Esta dificultad consiste en que ni la palabra \u00abjoke\u00bb ni la palabra \u00abwit\u00bb se ajustan perfectamente a la traducci\u00f3n. La palabra \u00abjoke\u00bb ten\u00eda un sentido m\u00e1s amplio que permit\u00eda al lector hacer su propia interpretaci\u00f3n, incluso si en algunos casos la traducci\u00f3n era incorrecta. Para Strachey, una vez adoptada la palabra en ingl\u00e9s, era importante mantener su uso para asegurar una cierta coherencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo ocurre con la palabra alemana \u00abAngst\u00bb. Strachey comenta directamente la traducci\u00f3n de \u00abAngst\u00bb al ingl\u00e9s<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>. Al igual que \u00abanxiety\u00bb en ingl\u00e9s, \u00abAngst\u00bb es una palabra bastante com\u00fan en alem\u00e1n. Sin embargo, lo que parec\u00eda importante para Strachey era que la traducci\u00f3n deb\u00eda reflejar el uso psiqui\u00e1trico que Freud hac\u00eda de la palabra \u00abAngst\u00bb, presente en palabras como \u00abAngstneurose\u00bb (neurosis de ansiedad). Por eso, Strachey utiliz\u00f3 la palabra \u00abanxiety\u00bb aunque tiene usos m\u00e1s amplios en ingl\u00e9s. Strachey nos dice que el uso psiqui\u00e1trico de la palabra \u00abanxiety\u00bb se remonta a mediados del siglo XVII y que, al igual que la palabra \u00abAngst\u00bb, su uso psiqui\u00e1trico se refleja en su etimolog\u00eda. Ambas hacen referencia a la asfixia y a la caracter\u00edstica psicol\u00f3gica en cuesti\u00f3n (<em>angst-eng: estrechar, restringir; anxiety-angere: presionar, estrangular<\/em>). La palabra inglesa \u00abanguish\u00bb tambi\u00e9n tiene la misma ra\u00edz etimol\u00f3gica que \u00abanxiety\u00bb y \u00abAngst\u00bb, pero Strachey afirmaba que reflejaba un estado psicol\u00f3gico m\u00e1s agudo. Strachey hace un compromiso utilizando \u00abanxiety\u00bb para \u00abAngst\u00bb, una traducci\u00f3n m\u00e1s t\u00e9cnica caracterizada por un elemento de anticipaci\u00f3n y la ausencia de objeto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAnxiety\u00bb como traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de \u00abAngst\u00bb es un compromiso. La ansiedad se ha convertido en una de las quejas m\u00e1s frecuentes y evidentes en la pr\u00e1ctica psicoanal\u00edtica moderna. Al igual que en la \u00e9poca de Freud, puede manifestarse de diferentes maneras, lo que dificulta cada vez m\u00e1s saber a qu\u00e9 se refiere el sujeto cuando dice que est\u00e1 ansioso. Siguiendo a Freud, Lacan vincula la angustia con lo real, con la <em>hilflosigkeit<\/em>, con lo que no puede ser dicho. La angustia es, como dice Lacan, un afecto excepcional. Es el afecto que no enga\u00f1a, precisamente porque no tiene un objeto posible, sino un objeto imposible, el objeto <em>a<\/em>. Dado el compromiso y el uso m\u00e1s amplio de la palabra \u00abanxiety\u00bb en el idioma ingl\u00e9s, nos corresponde a nosotros, los analistas de habla inglesa, en la cl\u00ednica, determinar de qu\u00e9 est\u00e1 hablando el paciente cuando se refiere al significante \u00abanxiety\u00bb, como ya lo hacen muchos. Debemos determinar si lo real est\u00e1 en juego cuando habla de \u00abanxiety\u00bb. Cuando un paciente viene a hablar de \u00abanxiety\u00bb, no podemos asumir que est\u00e1 hablando de un afecto menos com\u00fan si no utiliza la palabra \u00abanguish\u00bb, que se usa menos en ingl\u00e9s. Tampoco podemos asumir que hay un objeto real imposible en juego. \u00bfEst\u00e1 hablando de una angustia relacionada con lo real? \u00bfY c\u00f3mo logramos que hable?<\/p>\n\n\n\n<p>El uso de la palabra \u00abanxiety\u00bb resuena en aquellos que leen y estudian a Freud y Lacan en ingl\u00e9s. Tal vez hayamos heredado esta traducci\u00f3n a rega\u00f1adientes, pero la coherencia, cuando uno debe convertirse en el traidor, sigue siendo apropiada. Espero con ansias una discusi\u00f3n animada sobre el tema en Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Carmelo Scuderi<\/em><\/strong><em>, Melbourne, Septiembre de 2023<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Freud, \u00abEl chiste y su relaci\u00f3n con el inconsciente (1905)\u00bb,<em> Obras completas (Vol. VIII)<\/em>,&nbsp; Buenos Aires, Amorrortu editores, 1991, p. 34.<br><a id=\"_ftn2\" href=\"#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> <em>Ibid<\/em>, 3-7.<br><a id=\"_ftn3\" href=\"#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Strachey trata esto en una nota al pie de p\u00e1gina de su introducci\u00f3n a \u00bb Sobre la justificaci\u00f3n de separar de la neurastenia un determinado s\u00edndrome en calidad de \u00abneurosis de angustia\u00bb (1895 [1894])\u00bb, Freud, S., <em>Obras completas III, Primeras publicaciones psicoanal\u00edticas (1893-1899)<\/em>,&nbsp; Buenos Aires, Amorrortu editores, 1991,&nbsp; p. 88. (N. de T.)<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading alignwide\"><strong>Fragmento 5 \u2013 <em>La angustia en la aritm\u00e9tica sexuada<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Como fue se\u00f1alado por Patrick Barillot en el Argumento al tema de este Encuentro Internacional: la angustia es \u00edndice del real enigm\u00e1tico del deseo por intermedio del objeto <em>a<\/em> que es, a su vez, su \u00fanica traducci\u00f3n subjetiva, en lo que refiere al amor y al deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>La valencia f\u00e1lica, entendida en t\u00e9rminos l\u00f3gicos, f(x), imprime su fuerza en los debates actuales sobre la sexuaci\u00f3n y los diferentes semblantes que articulan ese nudo entre deseo, goce y amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Un fragmento de la angustia femenina se destaca en los \u00faltimos cap\u00edtulos del Seminario 10, \u201cLa angustia\u201d&nbsp;<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, en particular en lo que refiere al deseo y el goce. Despu\u00e9s de situar el Otro real como aquel que especifica al goce y agregar que la ley, que constituye el deseo, no concierne a ese Otro a no ser exc\u00e9ntricamente del lado del objeto <em>a<\/em>, Lacan se pronuncia: la mujer se revela superior en el campo del goce pues su vinculo con el deseo es mas flojo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es al final de ese Seminario en que Lacan, cerrando filas con Kierkegaard, dir\u00e1 que las mujeres son mas angustiadas que los hombres, ellas son m\u00e1s angustiadas en la dial\u00e9ctica del deseo y del amor. Esto es un hecho de casu\u00edstica en psicoan\u00e1lisis. Muchas veces ellas consultan por problemas de amor. Las diferentes circunstancias y tiempos de la vida no disfrazan este hecho: las relaciones del amor, del deseo y del goce en lo que refiere a la angustia.<\/p>\n\n\n\n<p>Colette Soler ha tratado de este tema en diferentes momentos. Me interesa destacar lo que ella llama cl\u00ednica diferencial, refiri\u00e9ndose a la angustia, una suerte de \u201caritm\u00e9tica sexuada\u201d&nbsp;<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Tomo apenas uno de sus recortes sobre el tema cuando advierte que la angustia en las mujeres puede deberse al hecho de que ellas no son lagartos, quiere decir que frente al enigma del deseo del Otro las mujeres est\u00e1n mas angustiadas pues, no habiendo objeto para ceder lo que est\u00e1 en cuesti\u00f3n son ellas mismas. Esa afirmaci\u00f3n se sustenta en lo que Lacan articul\u00f3, al final de dicho Seminario, sobre la cesi\u00f3n de objeto.<\/p>\n\n\n\n<p>Lacan, a partir de 1972, va a ir m\u00e1s lejos sobre este tema de la aritm\u00e9tica sexuada al proponer las f\u00f3rmulas de la sexuaci\u00f3n. Considero que el final del Seminario 10 \u201cLa angustia\u201d es uno de sus antecedentes. Casi 10 a\u00f1os despu\u00e9s, en el Atolondradicho, tomando Frege como referencia, el dir\u00e1 que es por esa funci\u00f3n, \u0085x, que los seres hablantes responder\u00e1n seg\u00fan la manera de hacer all\u00ed su argumento&nbsp;<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso ciertamente incluye la valencia f\u00e1lica a la que me refer\u00ed anteriormente, la cual est\u00e1 en el coraz\u00f3n de la discordia\u2026 de la sexuaci\u00f3n. Sea por lo que hace a la Universal \u201cPara todo x, f(x)\u201d sea por el no-todo. Dicha valencia f\u00e1lica vale para todos los <em>hablanteseres<\/em>, a\u00fan si algunos pueden no-todo responder al referencial de esta funci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cuerdas de tensi\u00f3n, en el debate actual sobre las identidades sexuadas, dif\u00edcilmente puedan omitir el valor del signo de la angustia &#8211; lo real en cuesti\u00f3n &#8211; en lo que refiere a esta aritm\u00e9tica que indica que, no hay c\u00f3mo hacerla hablar sin pasar por una escucha <em>l\u00f3gica<\/em> que integre la funci\u00f3n, f(x), en los dichos sobre el deseo, sobre el goce y sobre el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Una observaci\u00f3n, entonces, aquellos que se ordenan solamente en la valencia f\u00e1lica est\u00e1n a merced de la angustia, cada vez que los h\u00e1bitos de la potencia y de la impotencia no son suficientes para responder a lo imposible del enigma del deseo del Otro. Aquellos que no-todo se agencian por la valencia f\u00e1lica pueden estar a merced de la angustia por el efecto de extra\u00f1eza del goce enigm\u00e1tico pero, a pesar de ello, pueden responder por el poder de la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece que en ambas situaciones hacer hablar la angustia es dar lugar, precisamente, al desarrollo de las versiones pulsionales en las cuales s\u00edntoma y fantasma se articulan. Es un paso mas all\u00e1 de la extra\u00f1eza, sabiendo de ella y contando con ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Sandra Berta<\/em><\/strong><em>, FCL-S\u00e3o Paulo, Brasil<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> J. Lacan (1963. <em>El seminario<\/em>, <em>Libro X,<\/em> <em>La angustia<\/em>, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2007, J. Lacan, <em>El seminario<\/em>, <em>Libro X,<\/em> <em>La angustia<\/em>, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2007.<br><a id=\"_ftn2\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> C. Soler. Los afectos lacanianos. Buenos Aires: Letra Viva, p. 47.<br><a id=\"_ftn3\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> J. Lacan (1972). El Atolondradicho. Otros escritos. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 2012.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading alignwide\"><strong>Fragmento 6 \u2013 <em>\u00ab&nbsp;La angustia es, efectivamente, el s\u00edntoma tipo de todo advenimiento de lo real&nbsp;<\/em><\/strong><a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><em><strong>[1]<\/strong><\/em><\/a><strong><em>&nbsp;<a>\u00bb<\/a><\/em><\/strong><strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La angustia <em>no es sin<\/em> objeto&nbsp;<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Hay algo an\u00e1logo a eso de lo que la angustia es la se\u00f1al, en el sujeto. Este es el sentido del <em>no-sin<\/em> de la f\u00f3rmula de Lacan, que revela que eso no falta, ese algo an\u00e1logo al objeto. Pero el <em>no-sin<\/em> no lo designa. Eso presupone, solamente, el apoyo del hecho de la falta&nbsp;<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Un fragmento enunciado por una analizante: \u201c\u2026se orientaba mientras hablaba\u201d. Interrog\u00e1ndose sobre la garant\u00eda que hay en el asociar libremente, Lacan avanza diciendo que el sentido de lo que sea que pueda enunciarse: \u201cse orienta hacia ese agujero en lo real [&#8230;] que justamente permite al simb\u00f3lico hacer nudo all\u00ed&nbsp;<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a>\u201d. Hablando de la aprehensi\u00f3n del psicoan\u00e1lisis a trav\u00e9s del nudo, dice: \u00abEl nudo es el negativo de la religi\u00f3n\u00bb. Y a\u00f1ade: \u00abNosotros no creemos en el objeto, pero constatamos el deseo, y de esta constataci\u00f3n del deseo inducimos la causa en la medida en que est\u00e1 objetivada&nbsp;<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a><strong>\u00bb<\/strong>. As\u00ed pues, no cede a la deriva religiosa, sino que afirma la v\u00eda de la l\u00f3gica que permite inducir el objeto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa angustia, s\u00edntoma\u201d en exergo puede entonces entenderse como el signo de cada \u201cadvenimiento de lo real\u201d. Lacan evoca el advenimiento de lo real por la primera vez en <em>Televisi\u00f3n&nbsp;<\/em><a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, ubic\u00e1ndolo como un efecto de la ciencia. Introduce este t\u00e9rmino en un contexto en el cual el evento de cuerpo, es decir, el goce de un cuerpo vivo, no est\u00e1 presente. Esto plantea la cuesti\u00f3n de definir lo que \u00e9l llama un <em>advenimiento<\/em> de lo real en el campo del psicoan\u00e1lisis. Al contrario, \u00e9l desarroll\u00f3 mucho el <em>evento<\/em> de cuerpo. En la \u201cConferencia de Ginebra sobre el s\u00edntoma\u201d, describe el evento de cuerpo mediante el cual Freud descubri\u00f3 el inconsciente, partiendo de la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la angustia y el sexo. Hans, con su primera erecci\u00f3n, se enfrenta a una experiencia de goce, un evento de cuerpo, el encuentro con lo real sexual que pone en marcha la fobia. As\u00ed, al sustituir el objeto de la angustia con un significante que da miedo, se produce el advenimiento de un primer <em>hecho<\/em> del inconsciente-lenguaje: el caballo de goce, s\u00edntoma-gozado que constituye el inconsciente que no representa al sujeto pero determina su goce.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo es el para\u00edso lo que se ha perdido. Es un cierto objeto&nbsp;<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\">[7]<\/a>\u201d Tal vez, formalmente, no ser\u00eda correcto decir que el significante es producido por el sujeto, pero la funci\u00f3n significante conferida a ese objeto, es parte de la eficacia del sujeto para hacer hablar la angustia, y eso es lo que hace desarrollar la lengua. En el Seminario <em>La angustia<\/em>, Lacan formula \u00abla angustia es un afecto del sujeto [&#8230;] que no enga\u00f1a&nbsp;<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\">[8]<\/a>&nbsp;\u00bb La dispone en funci\u00f3n de la estructura, la del sujeto hablante, que est\u00e1 determinada por un efecto del significante. Es all\u00ed que la angustia es el signo, el testigo de una hiancia esencial que la doctrina freudiana aclara&nbsp;<a href=\"#_ftn9\" id=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Esta estructura de la relaci\u00f3n de la angustia con el deseo, esta doble hiancia entre el sujeto y el objeto ca\u00eddo del sujeto en la angustia.<\/p>\n\n\n\n<p>Si lo real es lo que subsiste fuera de lo simb\u00f3lico, \u00bfcuales son las v\u00edas de acceso a lo real en la experiencia anal\u00edtica? De entrada, lo que se pone de trav\u00e9s con la vida, lo que nos cae encima, es la definici\u00f3n misma del trauma, y luego se inscriben los caminos trazados por el lenguaje. Todo trauma, y Freud lo sit\u00faa en el origen de la neurosis, afecta, no directamente al sujeto, sino a su cuerpo. \u00abEl evento de un real no es un advenimiento si no se a\u00f1ade el aporte significante\u00bb, por lo tanto, el advenimiento propiamente dicho ser\u00eda: \u00abla invenci\u00f3n del significante por la fobia y luego, en este eje, la invenci\u00f3n freudiana del inconsciente y el advenimiento del psicoan\u00e1lisis como nuevo discurso&nbsp;<a href=\"#_ftn10\" id=\"_ftnref10\">[10]<\/a>&nbsp;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Diego Mautino<\/em><\/strong><em>, Roma, octubre 2023<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> J. Lacan, \u00abLa Tercera\u00bb[Roma, 1974], en <em>Intervenciones y textos 2<\/em>, Manantial, Buenos Aires 1988, p\u00e1g. 87, \u00a7 2; <em>av\u00e8nement<\/em>, trad. a\u00fan acontecimiento en vez de <em>advenimiento<\/em>. [N.d.T.]<br><a id=\"_ftn2\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a>&nbsp; Cfr. J. Lacan, <em>Des Noms-du-P\u00e8re <\/em>[1963], Seuil, Paris 2005, p. 71&nbsp;; ver tambi\u00e9n, El Seminario, Libro 17, <em>El reverso del psicoan\u00e1lisis <\/em>[1969-1970], Paid\u00f3s, Buenos Aires 1992, p\u00e1g. 61 \u00a7 4.<br><a id=\"_ftn3\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Cfr. J. Lacan, El Seminario, Libro 16, <em>De un Otro al otro <\/em>[1968-1969], Paid\u00f3s, Buenos Aires 2008, clase 19, 7 de Mayo de 1969.<br><a id=\"_ftn4\" href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Cfr. \u00ab&nbsp;\u2026<em>s\u2019oriente vers ce trou dans le r\u00e9el <\/em>[\u2026] <em>qui permet justement au symbolique d\u2019y faire n\u0153ud<\/em>.&nbsp;\u00bb J. Lacan, Conferencia en el Centro cultural franc\u00e9s el 30 de marzo de 1974. Disponible en espa\u00f1ol en el sitio <a href=\"https:\/\/ecole-lacanienne.net\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/30-03-1974.pdf\">https:\/\/ecole-lacanienne.net\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/30-03-1974.pdf<\/a> p\u00e1g. 84 del documento.<br><a id=\"_ftn5\" href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> J. Lacan, El Seminario, Libro 23, <em>El sinthome <\/em>[1975-1976], Paid\u00f3s, Buenos Aires 2009, p\u00e1g. 37, \u00a7 4 y 7.<br><a id=\"_ftn6\" href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> J. Lacan,&nbsp;\u00abTelevisi\u00f3n\u00bb [1973], en <em>Otros escritos<\/em>, Paid\u00f3s, Buenos Aires 2014, p\u00e1g. 562, \u00a7 6.<br><a id=\"_ftn7\" href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> J. Lacan, Le s\u00e9minaire XIII, <em>L\u2019objet de la psychanalyse <\/em>[1965-1966], Lecci\u00f3n del 22 de junio de 1966, in\u00e9dito. [Trad. Ns.]<br><a id=\"_ftn8\" href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> J. Lacan,&nbsp;El Seminario, Libro 10, <em>La angustia<\/em> [1962-1963], Paid\u00f3s, Buenos Aires 2006, p\u00e1g. 236; ver tambi\u00e9n, <em>Des Noms-du-P\u00e8re<\/em>, op. cit., p. 69, \u00a7 3.<br><a id=\"_ftn9\" href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> S. Freud, \u00abLa terra promessa\u00bb, Lettre in\u00e9dite \u00e0 Chaim Koffler, le 26\/02\/1930, <em>L\u2019ospite ingrato<\/em>, Quodlibet, Rome 2003, p. 95.<br><a id=\"_ftn10\" href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> C. Soler, <em>Av\u00e8nements du r\u00e9el, de l\u2019angoisse au sympt\u00f4me<\/em>, Cours 2015-2016, Formations cliniques du Champ lacanien, <em>Coll\u00e8ge clinique psychanalytique de Paris<\/em>, \u00c9ditions du Champ lacanien, Paris 2016, p. 170. En espa\u00f1ol: <em>Advenimientos de lo real. De la angustia al s\u00edntoma<\/em> (Los monogr\u00e1ficos de pliegues n\u00ba 6) 2017.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading alignwide\"><strong>Fragmento 7<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Hacer hablar la angustia, solo hacemos eso desde el origen de nuestros tiempos. En cuanto a ella, \u00abentre enigma y certeza\u00bb, es muda, \u00abembudo del tiempo\u00bb, \u00abpetrificaci\u00f3n\u00bb, \u00absilencio estupefacto\u00bb dice Lacan. Vista desde la actualidad, en este inicio del siglo XXI, ella se impone como un afecto creciente del antropoceno. Esto es lo que dice el gran clamor contempor\u00e1neo a voces m\u00faltiples. No obstante, antes, con Heidegger por ejemplo, ella pasaba como la vivencia metaf\u00edsica por excelencia para los hablantes,&nbsp; si el \u00abante algo\u00bb de la angustia era efectivamente \u00abel ser arrojado\u00bb en el mundo. Facticidad de la existencia. Ya era un cambio de amarre de la angustia, legible en nuestra historia, digamos, a partir de Lutero para fijar las bases. Un pasaje de las angustias del penitente de la edad media o , m\u00e1s originario a\u00fan, del sacrificio de Abraham al hombre sin dios de nuestro tiempo. Blaise Pascal, frente al \u00abcielo estrellado\u00bb lanza el grito de esta conmoci\u00f3n: \u00abEl silencio de estos espacios eternos me espanta\u00bb, sin que sepamos a\u00fan si se trata de pavor frente a un dios que se calla o un dios que ha desaparecido. De all\u00ed sin duda la apuesta necesaria en el fondo. Un siglo m\u00e1s, y Kierkegaard con su f\u00f3rmula de \u00abla angustia como condici\u00f3n del pecado\u00bb har\u00eda de la posibilidad misma, el primer \u00abante algo\u00bb de la angustia y reconoc\u00eda ya la facticidad de la existencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto para recordar que a pesar de su valor ontol\u00f3gico bien asegurado, lo que le hacemos decir a la angustia, est\u00e1 en funci\u00f3n de la historia. Y as\u00ed se abre la cuesti\u00f3n de la variaci\u00f3n propiamente psicoanal\u00edtica con respecto al amarre de la angustia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Heidegger evoca el ante algo de la angustia como \u00abestar-en-el-mundo arrojado\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> y que Freud dice <em>Hilflosigkeit<\/em>, el abandono del ser sin recursos, las resonancias parecen cercanas. Con la excepci\u00f3n evidente, sin embargo, que Freud, para nada metaf\u00edsico ni mucho menos, a\u00f1ade con insistencia el \u00abante algo \u00bb de un peligro muy actual, originario, la primera herida, el traumatismo como \u00e9l lo dice, la fuente inagotable de las angustias perpetuas de la neurosis y m\u00e1s ampliamente de todos los hablantes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Que gran \u00e9xito para esta teor\u00eda del amarre de la angustia en el traumatismo! Hay a\u00fan, seg\u00fan la <em>vox populi<\/em> actual, sufrimientos ps\u00edquicos que no est\u00e1n relacionados con el traumatismo -como una exoneraci\u00f3n de todo sin duda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lacan no parece decir no, \u00abLo que tenemos que sorprender\u00bb por la v\u00eda de las sorpresas de la asociaci\u00f3n libre, \u00abes algo cuya incidencia original fue marcada como traumatismo.\u00bb<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Terreno conocido aparentemente en el psicoan\u00e1lisis, pero Lacan evoca inmediatamente, menos conocido, \u00abestupidez\u00bb que implica esta incidencia traum\u00e1tica &#8211; si al menos postulamos que viene de la realidad de la situaciones. Es esto lo que nos va a obligar a cuestionar a\u00fan, la causa\u2026 para nada est\u00fapida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Colette Soler<\/em><\/strong><em>, enero 2024<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Heidegger, M., <em>Ser y tiempo<\/em>, traducci\u00f3n de Jorge Eduardo Rivera, disponible en: <a href=\"https:\/\/apiperiodico.jalisco.gob.mx\/api\/sites\/periodicooficial.jalisco.gob.mx\/files\/ser_y_tiempo-martin_heidegger.pdf\">https:\/\/apiperiodico.jalisco.gob.mx\/api\/sites\/periodicooficial.jalisco.gob.mx\/files\/ser_y_tiempo-martin_heidegger.pdf<\/a> (pagina 151 del documento)<br><a id=\"_ftn2\" href=\"#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Lacan, J., \u00abDel psicoan\u00e1lisis en sus relaciones con la realidad\u00bb(1067), <em>Otros escritos<\/em>,Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2012, p. 373.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading alignwide\"><strong>Fragmento 8 \u2013 <em>Angustia\/s en singular plural<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Aclaro: la angustia es singular, en todos los sentidos de la palabra. Pero sus modalidades de expresi\u00f3n son plurales, diferentes y tambi\u00e9n particulares, en funci\u00f3n de la estructura cl\u00ednica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 es la angustia? Un afecto que no enga\u00f1a, dice Lacan, lo que la diferencia de otros afectos que pueden extraviarnos o confundirnos, como el amor o el odio.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, la angustia afecta al sujeto desde el primer momento de su vida. Spitz la identific\u00f3 con la llamada angustia del 8\u00ba mes. El beb\u00e9 reacciona con desconfianza ante una persona desconocida. Se trata de una manifestaci\u00f3n visible de la angustia ante el deseo del Otro, O, representado por cualquier otro, o, del lenguaje. \u00bfQu\u00e9 quiere de m\u00ed? \u00bfCu\u00e1l es el deseo del O\/otro? He aqu\u00ed al ni\u00f1o entrando en el tormento de la oscuridad de los lazos.<\/p>\n\n\n\n<p>El deseo del sujeto se funda en el deseo que le presta el o\/Otro. Pero su tarea no consiste en fundirse en \u00e9l y confundirse con \u00e9l, para poder encontrar y vivir su propio camino.<\/p>\n\n\n\n<p>La angustia no es sin el objeto que la provoca, pero tiene un objeto imposible de definir y, por lo tanto, imposible de dominar. Lacan lo llama objeto <em>a<\/em>. Es irrepresentable, la huella virtual de un rel\u00e1mpago que revelar\u00eda la voracidad deseante del O\/otro al mismo tiempo que la tentaci\u00f3n de someterse a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00f3mo hacerla hablar es la cuesti\u00f3n que plantea la Cita Internacional. Encontrando en el vasto mundo un objeto, existente y\/o imaginario, que tenga un nombre, o que el sujeto nombre con una invenci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica (como el Babacar de la peque\u00f1a Piggle, paciente de Winnicott). La angustia tiene entonces un nombre, su nombre de fobia, que tranquiliza al situar el miedo desligado de la voluntad oscura del O\/otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><strong>Martine Men\u00e8s<\/strong>, Enero 2024<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading alignwide\"><strong>Fragmento 9 \u2013 <em>Angustia relacionada con las mujeres<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En la Viena de principios del siglo XX se empez\u00f3 a ver la angustia relacionada con las mujeres de una forma diferente. <em>\u00bfQu\u00e9 es lo que quieren? <\/em>al luchar por mayores derechos sociales y pol\u00edticos. <em>\u00bfQu\u00e9 es lo que les pasa?<\/em> cuando se presentan con un s\u00edntoma de conversi\u00f3n misterioso<a>, <\/a>o sea, molestias de las que los m\u00e9dicos no conocen causa org\u00e1nica. Ante un nuevo s\u00edntoma, Freud propone el psicoan\u00e1lisis, un nuevo tratamiento en el que se reducen los s\u00edntomas como resultado de la revelaci\u00f3n de recuerdos infantiles reprimidos. Sin embargo, al redefinir el inconsciente<a>, <\/a>el psicoanalista indign\u00f3 a sus contempor\u00e1neos con la opini\u00f3n de que, tanto el s\u00edntoma como todas las dem\u00e1s manifestaciones del inconsciente -sue\u00f1o, deslices (lapsus) y actos fallidos &#8211; tienen un significado sexual.<\/p>\n\n\n\n<p>Los artistas a finales del siglo, probablemente influidos por los descubrimientos de Freud, empezaron a presentar el tema del erotismo de formas a\u00fan inexploradas, como lo hizo Klimt en su cuadro <em>Judith con la cabeza de Holofernes,<\/em> basado en un motivo tomado del Antiguo Testamento. Una joven viuda, Judith, con un subterfugio se escapa al campamento del hostil ej\u00e9rcito asirio con el objetivo de seducir al jefe. Cuando Holofernes, embelesado por su belleza, quiere poseerla, Judith lo mata, provocando el p\u00e1nico entre sus tropas. Liber\u00e1ndola de la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica del siglo XIV, -seg\u00fan la cual Judith era una de las representaciones de Mar\u00eda, la madre de Jes\u00fas- Klimt inscribi\u00f3 en su rostro un estado de satisfacci\u00f3n er\u00f3tica e hizo estallar un esc\u00e1ndalo. [1] Desvestida, sosteniendo la apenas visible cabeza de Holofernes, la Judith de Klimt est\u00e1 lejos de encarnar el ideal de la madre de la patria, impulsada por el deseo de defender al pueblo hebreo de la inanici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es tan chocante en el cuadro de Klimt? \u00bfSer\u00e1 algo del descubrimiento de Freud de la doble cara de la madre como santa vs. prostituta? \u00bfO la representaci\u00f3n de una mujer apoder\u00e1ndose de hombre, convirti\u00e9ndolo en objeto de goce f\u00e1lico en el poder? \u00bfNo es as\u00ed que Judith triunfa porque ha conseguido proyectar en Holofernes la angustia asociada a lo que Lacan llamaba \u00abla destituci\u00f3n subjetiva\u00bb? [2], es decir, \u00bfel momento en que el sujeto se siente reducido al cuerpo como instrumento de las conquistas f\u00e1licas del Otro? Seg\u00fan Lacan, la angustia aflora cuando las palabras no pueden dar sentido a lo que se experimenta en el cuerpo y en los casos en los que el sujeto tiene la sensaci\u00f3n de que el oscuro deseo del Otro apunta a su ser. Si uno interpretara su satisfacci\u00f3n er\u00f3tica de este modo, \u00bfno evade la Judith de Klimt la angustia asociada a la posibilidad de ser el objeto desconocido del placer de Holofernes como el Otro del sexo, procur\u00e1ndole la muerte como la dimensi\u00f3n m\u00e1s elevada de la castraci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Mediante la pr\u00e1ctica del psicoan\u00e1lisis, Freud descubri\u00f3 que, desde la adolescencia, las mujeres pueden sin ni siquiera saberlo sentir miedo al deseo sexual de los hombres, percibi\u00e9ndolo como una agresi\u00f3n. Freud propone varias respuestas a la pregunta de \u00bfpor qu\u00e9 sucede as\u00ed? Una de las primeras que propuso es que existe alguna excitaci\u00f3n sexual a ra\u00edz del s\u00edntoma, una excitaci\u00f3n relacionada con un acontecimiento infantil reprimido, por ejemplo, de un car\u00e1cter del encuentro con el deseo sexual del Otro o el propio, como ilustra el caso Emma que estudi\u00f3. [3] La excitaci\u00f3n corporal se transforma en angustia en relaci\u00f3n con el estado de desamparo del sujeto <em>Hilflosigkeit <\/em>freudiana, la que Lacan adopta como falta de saber que sabr\u00eda darle al sujeto respuestas sobre lo que le sucede y lo que el otro quiere de \u00e9l.Adem\u00e1s, Freud se\u00f1al\u00f3 la existencia de teor\u00edas sexuales infantiles en las que el <em>coito<\/em>, siendo un acto desconocido, es interpretado por la agresi\u00f3n, siendo esta un acto conocido. Es m\u00e1s, el psicoanalista desarroll\u00f3 el concepto del complejo de <em>Edipo<\/em> y la forj\u00f3 castraci\u00f3n imaginaria asociada.<\/p>\n\n\n\n<p>Lacan, por su parte, gracias a su caracterizaci\u00f3n de la angustia como \u00abel s\u00edntoma-tipo de todo advenimiento de lo real\u00bb para todos los seres hablantes super\u00f3 las definiciones freudianas que, en caso de los hombres, interpretan la angustia como el afecto de miedo a la castraci\u00f3n, interpretada como una p\u00e9rdida del \u00f3rgano de uni\u00f3n con la madre mientras que, en caso de las mujeres, el afecto de miedo a la p\u00e9rdida del amor del hombre siendo este \u00faltimo el poseedor del \u00f3rgano. Sin embargo, en el caso de las mujeres, situ\u00f3 la causa de su angustia en su tan particular encuentro con el real del sexo femenino. Por un lado, sit\u00faa a la mujer en la posici\u00f3n de ser objeto de deseo y goce para el hombre y, por otro, puede que la exponga a la experiencia de un goce adicional, t\u00edpicamente femenino, distinto del autoer\u00f3tico y distinto del f\u00e1lico. Por lo tanto, existe un fuerte contraste entre la pintura de Klimt y la escultura de Bernini que representa el \u00e9xtasis de Santa Teresa en un deleite que va m\u00e1s all\u00e1 de la posesi\u00f3n f\u00e1lica.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00e1ndolo desde la perspectiva de la mujer, resulta dif\u00edcil aceptar que -para el hombre- en cuanto al amor, la mujer es el sujeto, mientras que, en cuanto al deseo sexual, el objeto. As\u00ed pues, la angustia en la mujer se despierta en primer lugar al ser deseada como objeto plus de gozar, o sea, como una parte del cuerpo, como en el ejemplo freudiano del \u00abculo de una joven belleza\u00bb. En segundo lugar, el goce t\u00edpicamente femenino, que, a diferencia del f\u00e1lico, es imposible de captar en un registro simb\u00f3lico hace que la mujer se sienta como la \u00abOtra\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Lacan, lo que hace posible en el hombre responder a la angustia frente al deseo del Otro del sexo es que \u00abel objeto puede ser confiado\u00bb. En los hombres, el papel de este objeto <em>a<\/em> lo desempe\u00f1a el \u00f3rgano f\u00e1lico. Este hecho de confiarle algo uno al otro ser\u00eda asociado con la detumescencia tras el coito. Esto tiene como funci\u00f3n separar al sujeto del Otro y ofrecerle al sujeto un cierto alivio. La detumescencia del \u00f3rgano masculino puede suponer un alivio tambi\u00e9n a la mujer salvo que esta no tiene poder sobre \u00e9l. La mujer no dispone de ning\u00fan otro objeto que confiar que ella misma. [4] Adem\u00e1s, su propio goce le resulta enigm\u00e1tico porque ning\u00fan objeto lo causa y nadie sabe nada de \u00e9l, salvo ella misma, dado que lo experimenta conscientemente. Es, por tanto, un disfraz de lo real que no tranquiliza en absoluto. [5] El psicoan\u00e1lisis de Lacan, al hacer hincapi\u00e9 en la diferencia de g\u00e9nero basada en la diferencia de los modos de goce, supone un cambio radical con respecto al psicoan\u00e1lisis de Freud.<\/p>\n\n\n\n<p>Al interpretar el cuadro de Klimt como una fantas\u00eda del poder de la mujer sobre el hombre, \u00bfno es a\u00fan m\u00e1s actual a principios del siglo XXI? Hoy en d\u00eda, cuando en muchas ocasiones las relaciones humanas se ven reducidas a relaciones con objetos de consumo, habr\u00eda ejemplos de sobra. En primer lugar, los que se escuchan en la calle, como una joven diciendo de un hombre \u00abme lo foll\u00e9\u00bb. En segundo lugar, los observables cl\u00ednicamente, cuando una mujer siente que triunfa sobre un hombre en virtud de su mayor cartera, intelecto, fuerza f\u00edsica o libido, o cuando, tras asumir una apariencia sexualmente atractiva, seduce a un hombre y luego rechaza a su cuerpo, despreciando lo real de su sexualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan indican la investigaci\u00f3n social [6] y la experiencia cl\u00ednica, las mujeres que actualmente se adhieren a las ideas feministas son fuente de angustia en los hombres. La cuesti\u00f3n de la no simetr\u00eda de g\u00e9nero en la sexualidad parece cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de abordar. De ah\u00ed que la demanda de igualdad de g\u00e9nero universal en todas las esferas de la vida se haya vuelto pol\u00edticamente incorrecta. Entre los puntos de vista m\u00e1s radicales, la idea de cuestionar la diferencia de g\u00e9nero, es muy popular. El problema es que las mujeres pagan un precio por su apego al goce f\u00e1lico lo que puede traducirse en dificultades para entablar relaciones y fundar una familia, o incluso en la afirmaci\u00f3n de la soledad (cf. el \u00e9xito de la canci\u00f3n <em>Flowers <\/em>de Miley Cyrus, un manifiesto feminista de la generaci\u00f3n del milenio).<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe preguntarse \u00bfsi esta presi\u00f3n social afecta al discurso anal\u00edtico?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Anna Wojakowska-Skiba<\/em><\/strong><em>, Varsovia, febrero de 2024<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda y fuentes de inspiraci\u00f3n:<br>[1] \u00abKlimt y Schiele. Eros et Psych\u00e9\u00bb, documental italiano dirigido por Michele Mally, 2018.<br>[2] Lacan, J., <em>Discours \u00e0 l&#8217;EFP 6 d\u00e9cembre 1967<\/em>, Autres Ecrits, Ed. du Seuil, Par\u00eds 2001.[Discurso a la Escuela Freudiana de Par\u00eds del 6 de diciembre de 1967]<br>[3] Freud, S., <em>Esquema del psicoan\u00e1lisis<\/em>, [Entwurf einer Psychologie], 1895-1896.<br>[4] Lacan, J., <em>Le S\u00e9minaire, Livre X, L\u2019Angoisse <\/em>(1962-1963), Paris, Seuil, 2004 [Seminario X, La Angustia (1962-1963)]<br>[5] cf. Soler, C., <em>Les affects lacaniens<\/em>, PUF, Presses Universitaires de France, 2011, p. 44-45. [Los afectos lacanianos]<br>[6] cf. La encuesta de Ipsos y el Global Institute for Women&#8217;s Leadership del King&#8217;s College de Londres: https:\/\/www.ipsos.com\/en\/international-womens-day-global-opinion-remains-committed-gender-equality-half-now-believe-it.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading alignwide\"><strong>Fragmento 10 &#8211; <em>\u00bfC\u00f3mo trata el psicoan\u00e1lisis la angustia?<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica lacaniana se parte de la base que \u201c<em>no hay una cura tipo<\/em>\u201d, ni un protocolo para la cura, y de que \u201c<em>el psicoan\u00e1lisis no es una terap\u00e9utica como las dem\u00e1s<\/em>\u201d(1) ya que su objetivo primordial no es la curaci\u00f3n, adem\u00e1s, \u00e9ste es un concepto \u201c<em>muy vacilante<\/em>\u201d en el \u00e1mbito anal\u00edtico. Lacan preguntar\u00e1 con iron\u00eda: <em>\u00bfEl psicoan\u00e1lisis es pura y simplemente una terap\u00e9utica, un medicamento, una escayola, unos polvos de la madre Celestina, todo esto que cura? En un primer abordaje, \u00bfpor qu\u00e9 no? S\u00f3lo que el psicoan\u00e1lisis absolutamente no es eso\u201d<\/em> (2) Apelar\u00e1 &#8211; a trav\u00e9s de estas formulaciones &#8211; a \u201c<em>un rigor \u00e9tico\u201d<\/em> separando as\u00ed el psicoan\u00e1lisis de la psicoterapia. Tampoco Freud puso en primer plano la curaci\u00f3n, tal como le escribe a Abram Kardiner en1927 (3)<\/p>\n\n\n\n<p>En el Seminario X, Lacan retoma el tema aludiendo al malentendido que se hab\u00eda producido entre algunos analistas al plantear que \u201cl<em>a curaci\u00f3n ven\u00eda por a\u00f1adidura<\/em>\u201d (4) ya que \u00e9l se refer\u00eda a la metodolog\u00eda, es decir al procedimiento. Ello no excluye, que no sean estimables los efectos anal\u00edticos, de car\u00e1cter terap\u00e9utico, que se producen en la pr\u00e1ctica, tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la angustia.<\/p>\n\n\n\n<p>En el psicoan\u00e1lisis la angustia no es concebida como un fen\u00f3meno an\u00f3malo de la capacidad de juicio y de adaptaci\u00f3n, o como un afecto\/s\u00edntoma negativo que simplemente&nbsp; hay que eliminar sino que tiene un valor y una funci\u00f3n primordial a distintos niveles, entre otros, se trata de un afecto fundamental en la estructuraci\u00f3n del <em>parl\u00eatre<\/em>, es la manifestaci\u00f3n de un real, que, en una de sus vertientes, escapa a la representaci\u00f3n, pero que orienta la experiencia anal\u00edtica. Es tambi\u00e9n un punto de articulaci\u00f3n entre el deseo y el goce<strong>, <\/strong>y plantea la pregunta sobre el deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>La angustia tiene un valor epist\u00e9mico y sin ella nada sabr\u00edamos de lo que hay m\u00e1s all\u00e1 del fantasma con el que nos protegemos de lo real.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, se manifiesta en todas las estructuras cl\u00ednicas bajo diversas modalidades.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la psicosis, si bien puede haber \u201c<em>momentos fecundos<\/em>\u201d como en las neurosis, en ocasiones, la angustia que padecen algunos sujetos puede conducir a un pasaje al acto irreversible. Un fragmento de un mon\u00f3logo de Sarah Kane, a prop\u00f3sito de la angustia, refleja este sufrimiento ps\u00edquico: \u201c<em>Es tan jodido el dolor que se puede sentir y que no es f\u00edsico. Todos los tratamientos psiqui\u00e1tricos intervienen y toman en cuenta la parte f\u00edsica del asunto. Entonces te duermen o te excitan o te relajan o te estimulan, pero nada puede aplacar este sufrimiento que no es f\u00ed<\/em><em>sico (<\/em><em>\u2026)Se trata de una dolencia que se engendra en los pliegues de mi mente\u201d<\/em>(\u2026) y de\u201c<em>la historia de una mente confinada en un cuerpo extra\u00f1o<strong>\u201d<\/strong><\/em> (5)<\/p>\n\n\n\n<p>No parece que los psicof\u00e1rmacos le sirviesen demasiado para aliviar dicho sufrimiento, ahora bien, si lo pensamos en relaci\u00f3n con algunos casos de psicosis, \u00bfun uso \u00e9tico del f\u00e1rmaco puede ser favorable al tratamiento anal\u00edtico para alojar un lugar para la palabra?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Transitar, franquear la angustia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en la cl\u00ednica actual, ya sea&nbsp; a la entrada o durante la cura, a veces se da la irrupci\u00f3n de una angustia intensa, en el l\u00edmite de lo insoportable, que puede entorpecerla o incluso interrumpirla.<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto al tratamiento de la angustia, no se tratar\u00eda de apuntar directamente a su curaci\u00f3n sino a transitarla o franquearla, trat\u00e1ndola de manera indirecta a trav\u00e9s del s\u00edntoma, es decir, d\u00e1ndole consistencia o solidez a \u00e9ste &#8211; nos referimos fundamentalmente a la entrada &#8211; y haciendo uso de la interpretaci\u00f3n como acto para posibilitar el despliegue del saber inconsciente a partir de la transferencia. As\u00ed, ello podr\u00e1 tener efectos en la angustia, y <strong>&nbsp;<\/strong>posibilitar\u00e1 ir cerniendo ese real, que la angustia se\u00f1ala.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando un sujeto al inicio, en el dispositivo anal\u00edtico, habla de la angustia que experimenta, en cierta medida ha tomado ya cierta distancia de lo que experimenta y est\u00e1 m\u00e1s del lado de la sintomatizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe recordar queLacan advirti\u00f3 a los analistas de que \u201c<em>el an\u00e1lisis debe desangustiar, no desculpabilizar<\/em>\u201d y de que \u201c<em>el deseo es un remedio a la angustia<\/em>\u201d (6) de manera que, en este momento de su ense\u00f1anza, se tratar\u00eda de <em>desangustiar <\/em>apuntando a la interpretaci\u00f3n del deseo, lo cual tomar\u00e1 tambi\u00e9n otra perspectiva a partir de sus elaboraciones posteriores en que el acto anal\u00edtico puede ser una respuesta a un real que no es representable ni atrapable por el significante.<\/p>\n\n\n\n<p>El analista, a la entrada, cuenta con las entrevistas preliminares para la rectificaci\u00f3n subjetiva, con la transferencia, con la interpretaci\u00f3n, con el acto.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierto es que, en la cl\u00ednica actual, algunos casos presentan,&nbsp; mayor dificultad para la rectificaci\u00f3n subjetiva o la histerizaci\u00f3n y la asociaci\u00f3n libre. Son algunos de los retos con los que nos venimos confrontando en la cl\u00ednica en nuestra civilizaci\u00f3n actual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Roser Casalprim<\/em><\/strong><em>, 5 de marzo 2024<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Lacan, J. Variantes de la cura tipo, p\u00e1g.92, Escritos II, Siglo Veintiuno editores, 1983.<\/li>\n\n\n\n<li>Lacan, J. Mon enseignement, p\u00e1g. 22, Ed. Du Seuil, octobre 2005.<\/li>\n\n\n\n<li>Kardimer, A. Mi an\u00e1lisis con Freud, p\u00e1g. 70, Ed. Joaqu\u00edn Mortiz, M\u00e9jico 1979.<\/li>\n\n\n\n<li>Lacan, J. Seminario X, p\u00e1g. 67, Ed. Paid\u00f3s, 2006.<\/li>\n\n\n\n<li>Kane, S. \u201c4.48 Psychose\u201d, Ed. L\u2019Arche, Paris 2001.<\/li>\n\n\n\n<li>Lacan, J. Seminario VIII, p\u00e1g.430, Ed. Seuil 1991<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fragmento 1 \u2013 Antecedentes de la pregunta La angustia se diluye hoy en variantes que la despojan de todo valor \u00e9tico. P\u00e1nico, ansiedad, fobias, s\u00edntomas ps\u00edquicos y som\u00e1ticos migratorios, culpa y depresi\u00f3n por falta de reacci\u00f3n. Como siempre, se intenta suprimirla mediante narc\u00f3ticos, alcohol, hongos, palabras m\u00e1gicas, ritos religiosos y otros f\u00e1rmacos que ahora provee [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-359","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/if-epfcl-paris2024.champlacanienfrance.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/359","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/if-epfcl-paris2024.champlacanienfrance.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/if-epfcl-paris2024.champlacanienfrance.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/if-epfcl-paris2024.champlacanienfrance.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/if-epfcl-paris2024.champlacanienfrance.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=359"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/if-epfcl-paris2024.champlacanienfrance.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/359\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1209,"href":"https:\/\/if-epfcl-paris2024.champlacanienfrance.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/359\/revisions\/1209"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/if-epfcl-paris2024.champlacanienfrance.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=359"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}